Miércoles, 08 Jul 2020
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Mi proceso formativo y desarrollo docente Imprimir E-mail

Soy un enamorado de la Universidad de Chile, la admiro por su carácter pluralista de pensamiento, su rol de integración social y su responsabilidad en la construcción cotidiana del país. Me he mantenido ligado a la Casa de Bello por 38 años, desde 1972, primero como alumno de pregrado (1972-78), luego como alumno de postítulo (1979-82) y desde 1982 como docente.

En este último año (2010) la instalación de un sistema de ponderación fraccionada del voto, según las horas de contrato e independiente del rol y calificación académica de los docentes, para la elección de las autoridades, me ha generado una crisis en mi sentido de pertenencia e identidad institucional.

Mi quehacer docente universitario se remonta al segundo año de medicina en 1973, en que inicié un trabajo formal como ayudante alumno bajo la dirección del Prof. Dr. Luis Strozzi en la Unidad de Bioestructura de la Facultad de Medicina y Campus Occidente de la Universidad de Chile. El testimonio docente del Profesor Strozzi fue muy importante en mi opción por la "universidad". Su perseverante búsqueda por hacer de cada clase una pieza única, distinta no solo por detalles de actualización a la del año anterior, aun cuando fuese para alumnos de primer año de pregrado, fue marcador.

Mi especialización como neurólogo la realicé bajo la dirección del Profesor Dr. Camilo Arriagada, a quien admiro y considero como mi maestro en lo clínico. Desde entonces me ha distinguido con una gran amistad, que hemos prolongado a una fructífera asociación editorial. El Profesor Arriagada fue la primera persona que me enseñó y motivó en el estudio de la esclerosis múltiple (EM).

En forma conjunta a la neurología clínica realicé una especialización en Neurociencias (neuroanatomía funcional se llamaba en ese entonces), bajo la tutoría de los Profesores Drs. Luis Strozzi y Mario Palestini, con este último realicé una tesis experimental sobre el Tálamo. El Profesor Palestini me enseñó el rigor de la investigación y fue el paradigma del paciente maestro que no enseña los contenidos sino fundamentalmente cómo aprender a buscarlos y analizarlos. El desarrollo del "método" como forma de aproximación a un problema de investigación constituye hoy mi modelo de enseñanza de la clínica.

Al final de mi tesis de dos años de trabajo, junto al maestro Profesor Palestini, sabía una enormidad de tálamo a nivel morfo funcional y electrofisiológico en animales de experimentación, lo que me llevó a buscar un desarrollo junto al mejor talamólogo experimental y clínico del momento en el mundo: el Prof. Dr. Giorgio Machi que dirigía el Istituto di Neurologia, Policlinico A. Gemelli, Facoltá di Medicina e Chirurgía, Universitá Cattolica del Sacro Cuore, Roma Universita, Roma Italia. Realicé una estadía de estudio (fellow) junto a él en el periodo 1987-1988. Era todo un señor de la neurología, tanto en lo experimental como en lo clínico, no obstante, sus características humanas; modestia, tolerancia, sabiduría, y reflexividad eran aún más destacadas. Paradójicamente, en su entorno, gracias a un colaborador del Profesor Macchi, el Profesor Dr. Angelo Massaro mi interés por el tálamo fue desplazado por la Esclerosis Múltiple y por el entonces emergente problema del VIH. La "escuela" Romana fue muy sólida y formativa en lo académico. Además me permitió un generoso intercambio e interacción con otros clínicos y centros de formación de Europa. Sin embargo, el seductor peso de la cultura italiana en términos de pintura, escultura, arqueología, música, historia y la calidad integral de vida de ese entonces, me permitieron hacer de esa estadía una experiencia de crecimiento integral.

En ese mismo periodo (1988), tuve la fortuna de realizar una breve pero fructífera estadía junto al Profesor Dr. Ian McDonald en el Institute of Neurology of the National Hospitals Queen Square, Londres. McDonald tenía cariño por Chile, expresado por sus múltiples visitas a nuestro país y por aceptar pasantías de médicos chilenos en un entorno donde existía gran selectividad y una connotada lista de espera. Las visitas de servicio y el policlínico de esclerosis múltiple en el Maida Vale Hospital, fueron una experiencia casi mística, por la elegancia, lucidez conceptual y empática relación médico paciente que mostraba McDonald. En el año 2002, cuando era el líder mundial de la Esclerosis Múltiple, tuvo la gentileza de prologarnos la primera edición del libro: "Arriagada C. y Nogales-Gaete J: Esclerosis Múltiple. Una mirada pan-iberoamericana".

Fueron los dos nuevos intereses consolidados en Italia: Esclerosis Múltiple y VIH, los que me llevaron a una segunda estadía de estudios (fellow), junto al Profesor Dr. Wallace Tourtellote, en el "Department of Neurology of the University of California, Los Angeles (UCLA)" Estados Unidos (1990-1991). Aunque el Profesor Tourtellotte era un destacado y visionario clínico e investigador en EM y VIH, su virtud para conformar y estimular equipos de trabajo, aún en líneas de investigación muy diversas a las suyas, lo distinguieron en mi consideración. La "escuela" de la UCLA tenía como su sello la calidad, competitividad y mucho, mucho trabajo.

Podríamos concluir que mi proceso formativo ha tenido la fortuna de incluir diversos maestros y culturas clínicas, lo que me ha permitido construir un modelo personal, centrado conceptualmente en la trascendencia del método por sobre la información.