Miércoles, 08 Jul 2020
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Mi vida como clínico, docente y gestor de equipos Imprimir E-mail

Mi vida como médico clínico y docente, ha tenido elementos de peregrino, he tenido el agrado y enriquecedora experiencia de trabajar en los Hospitales Félix Bulnes, San Juan de Dios y del Salvador, para finalmente retornar a mi lugar de formación de postítulo; el Hospital Barros Luco.

En 1994 retorné al Hospital Barros Luco, en respuesta a una invitación del Profesor Dr. Arriagada para asumir primero la coordinación general y, desde 1996, la dirección del programa de formación de neurólogos del Departamento de Neurología Sur de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Desde 1999 he tenido la distinción de ser el director del departamento y desde el 2003 soy Profesor Titular.

Uno de mis mayores orgullos profesionales es dirigir un equipo que cada día da vida y continuidad a una de las escuelas de neurología de la Universidad de Chile, donde los médicos neurólogos formados en ella se destacan, además de su calidad técnica, por su método de análisis clínico, capacidad de trabajo en equipo, calidad humana en la relación médico-paciente y marcada vocación por el servicio público.

Mediante concurso público, durante tres periodos, desde 1996, he sido Jefe del Servicio de Neurología del Complejo Asistencial Barros Luco, Servicio de Salud Metropolitano Sur (SSMS). En mi primer y fundamental discernimiento para asumir este rol, teniendo una actividad hasta ese entonces fundamentalmente universitaria, estuvo el considerar como estratégico para ese momento (correspondiente a la partida del Prof. Dr. Arriagada) la importancia de integrar formalmente ambas jefaturas (de la universidad y hospital) y por consecuencia, integrar los equipos asistenciales y los docentes en una tarea y sueño común. Nuestra propuesta, ha sido lograr a través de un trabajo clínico asistencial cotidiano, metódico, ordenado, actualizado y de calidad en lo técnico, un proyecto de escuela de formación de neurólogos centrado en el servicio y compromiso por el paciente, donde el estudio y trabajo tienen la urgencia y rigurosidad de ser siempre respuestas a problemas reales e ineludibles.

El camino por el ámbito de la gestión clínica, propia de esta jefatura de servicio, me llevó a perfeccionarme formalmente en este ámbito y a explorar durante algunos años otros roles de gestión, como Subdirector médico del equipo de puesta en Marcha del Centro de Diagnóstico y Tratamiento –CDT- del SSMS 1999-2000 y finalmente, Director del Hospital Barros Luco 2000-2001. Luego de esta “exploración directiva” mi permanente vocación clínica y docente, me hizo retornar a mi espacio y rol más natural.

Dentro de la gestión clínica asistencial tengo el orgullo de liderar el principal servicio de neurología del país. Junto con un destacado grupo de colegas hemos sido pioneros en contar con un equipo de residencia de urgencia de 24 horas. En el 1998 diseñamos un plan de gestión y desarrollo estratégico del servicio, el que ha dado entre sus principales frutos la reconstrucción y expansión de las dependencias del servicio manteniendo camas propias e incorporando espacios para la docencia, en acuerdo a un modelo de gestión y atención del usuario denominado neuro-amigo. El plan incluyo la priorización del manejo hospitalizado de la patología cerebrovascular, generando salas y equipos de cuidado preferente, guías clínicas de atención acorde a la evidencia científica, concluyendo actualmente en el acceso a tratamiento de trombolisis endovenosa.

Resumiendo el ámbito de la gestión, la opción de formar equipos de trabajo ha permitido potenciar la creatividad y desarrollo colectivo de proyectos, con grandes frutos para nuestros usuarios principales: pacientes, alumnos y funcionarios.